La empresa alemana, Audi, anunció que únicamente utiliza pieles de los mejores toros –no vacas– para los interiores de sus autos. De acuerdo a la empresa de los cuatro aros, el cuero de los toros es superior al de las vacas, ya que las pieles de éstas son más pequeñas, menos homogéneas y no alcanzan a cumplir con los estrictos controles de calidad de Audi.
La casa de Ingolstadt también dijo que no utilizará pieles de toros viejos. Por el contrario, empleará únicamente los más sobresalientes cortes de los toros más finos para ofrecer a sus clientes los mejores asientos y acabados disponibles en el mercado.
La mayoría de estas pieles vienen del sur de Alemania, un lugar en donde la mayoría de las praderas no están divididas por cercas con alambres de púas que puedan herir a los animales.
Una piel tiene un área de cuatro a cinco metros y medio cuadrados, la cual los expertos dividen en tres zonas de acuerdo a su calidad. La mejor parte es el lomo, ya que el grano de esta parte es muy parejo y las cortaduras o cicatrices son escasas, pues las heridas allí son muy raras. Esta parte de la piel es usada en todas las áreas del auto donde la fina apariencia y la resistencia son fundamentales –en los reposabrazos, en el área de los hombros de los asientos, en las posaderas, en los refuerzos laterales y los espaldares.
El cuero del área inmediatamente posterior al lomo es usado en las otras áreas de la cominería del auto.
La tercera parte de la piel, la más lejana del lomo, no es utilizada por Audi. Por supuesto, el ofrecer las mejores pieles del mercado requiere mucho más que simplemente elegir toros superiores. De manera que Audi somete los cueros a 45 pruebas de estiramientos, rasgaduras, punzaduras e igniciones para determinar su calidad y durabilidad. También se hacen pruebas para determinar la resistencia y el desgaste a la luz solar y la permeabilidad al vapor de agua.
Pero Audi no se detiene allí sino que tiene un grupo de expertos en olores al que llama ‘Equipo Nariz’ que también evalúa el aroma de las pieles y los otros materiales del interior de los vehículos –de manera individual y conjunta, antes y después del ensamblaje– para evitar hedores desagradables.