Cámaras de seguridad registraron los precisos momentos cuando un coche con un bebe dentro se resbaló cayendo a la vía ferroviaria, justamente cuando pasaba el tren en la estación de Ashburton, en Melbourne (Australia).
Fueron segundos, el cochecito, que estaba sin freno, se escapó de las manos de la madre del pequeño. La mujer muy desesperaba víó como el niño caía, sin poder hacer nada, a las rieles de un tren.
La máquina, de 250 toneladas, avanzó ante las horrorizadas miradas de los pasajeros. Felizmente, el bebé fue rescatado con vida y solo tenía un golpe en la cabeza.
Realmente los milagros existen, que culpa tiene el, no merecia perder la vida, vaya que Dios existe.
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